6.3.11

Gusanito y el lobo egoísta Parte 1



Una mañana el gato Barnabé encontró a su amigo Gusanito muy pensativo en la orilla del rio:

¿Qué sucede Gusanito? – preguntó Barnabé.

¡Necesito cruzar el rio! – Respondió – ¡pero no sé cómo!

¡Tengo una idea! – exclamó Barnabé – cerca de aquí vive el lobo Justin, el tiene un bote, quizás pueda llevarte al otro lado del rio.

Pero el lobo Justin es muy egoísta y siempre esta de mal genio – afirmó Gusanito – seguro no querrá llevarme en su bote.

Eso es verdad… – dijo Barnabé – pero… podemos intentarlo.

Hum… muy bien – dijo Gusanito.

Barnabé y Gusanito caminaron hasta la casa del lobo Justin. Ese día el lobo, descansaba bajo la sombra de un árbol en la orilla de rio:

¡Señor Justin!, ¡señor Justin! – llamó Gusanito al lobo – Por favor, ¿puede usted llevarme en su bote al otro lado del rio?

¿Qué estas pensando gusano? –Gruñó el lobo– ¿cómo te atreves a despertarme?

¡Oh!… lo siento mucho señor... Justin…no quise… - murmuró Gusanito cuando fue interrumpido por el lobo.

¡Si, ya sé lo que dirás! – dijo el lobo alzando la voz e imitando a Gusanito– “no quise despertarlo señor Justin”, pues de nada sirven tus disculpas porque ya estoy despierto y de muy mal genio.
Gusanito quedo tan asustado cuando vió al lobo tan enfadado que se le enredo la lengua y no pudo volver a decir ni una sola palabra, por lo que Barnabé decidió intervenir a favor de su amigo:
Por favor señor Justin – insistió Barnabé – ¿puede llevar a mi amigo Gusanito al otro lado del rio? ¡No puedo! – Gruñó el lobo Justin. ¡Por favor! – insistió nuevamente Barnabé. No, no, no y mil veces no – gritó el lobo. Señor Justin, su mal genio lo meterá en problemas uno de estos días – afirmó el gato Barnabé – mi amigo Gusanito te ha pedido disculpas, y yo te he pedido el favor de llevarlo al otro lado, no entiendo porque te enfadas y nos niegas tu ayuda. ¡Estoy muy… ocupado descansando! – Gruñó el lobo – naden ustedes mismos hasta la otra orilla perezosos – rió a carcajadas Entonces Barnabé y Gusanito se fueron muy tristes por las duras palabras del lobo, ellos no podían cruzar el profundo rio, pues Gusanito era muy pequeño y Barnabé no sabía nadar. ¡Qué lobo más grosero! – afirmó Gusanito ¡Y egoísta! – añadió Barnabé

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