29.3.11

Una buena propina


Si piensas mas en ti que en los demás… te aíslas; 
si piensas más en los demás que en ti mismo… te enajenas; 
si piensas tanto en ti como en los demás… te integras. 
                                                                  Stefano Tanasescu.

Un niño de 10 años entró a la cafetería de un hotel y se sentó en una mesa. Una camarera le puso un vaso de agua delante.
- ¿Cuánto es un refresco con helado?, preguntó el niño.
- Tres euros con setenta y cinco, respondió la camarera.
El niño sacó su monedero del bolsillo y contó el dinero.
- Bueno, ¿y cuánto es una copa de helado sólo?, preguntó. 
Había muchas personas esperando por una mesa y la camarera estaba perdiendo su paciencia.
- Dos euros, le respondió bruscamente.
El niño volvió a contar su dinero.
- Por favor, deme sólo una copa de helado, dijo finalmente.
La camarera le trajo el helado, le puso la cuenta en la mesa y se fue. El niño terminó el helado, le pagó a la cajera y dejó su propina. Cuando la camarera regresó a la mesa, empezó a llorar mientras limpiaba la mesa: allí, al lado de la copa vacía de helado, había dejado dos monedas de diez céntimos.  El niño renunció al refresco para tener suficiente para la propina.

Tomado del libro: “El Arca de la Sabiduría”.
Laureano J. Benítez Grande-Caballero.

1 comentario:

  1. Tenemos mucho que aprender de la bondad de los niños...
    Gracias por la reflexión Cositas :)

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