29.5.11

El Buho (Capítulos: del 41 al 52)


'The Owl'
Narra las peligrosas escapadas de una rapaz muy especial.
El protagonista de esta serie es un búho sin la más mínima suerte, o lo que es lo mismo la mala suerte le persigue allá a donde vaya.
La situación más tranquila e inocua puede convertirse en la más peligrosa si nuestro particular protagonista está cerca.
Tiene tan mala pata que no hay ni un sólo capítulo en el que acabe "entero".
Las leyes de la física (y del engaño) parecen estar en contra del búho.
Cada historia acaba con nuestro protagonista aplastado o literalmente frito.
'The owl' (La Chouette) es una mini-serie cómica de un minuto compuesta por hilarantes gags y situaciones absurdas e irónicas.
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Saludos, ya no hay mas ;)

El Buho (Capítulos: del 31 al 40)


'The Owl'
Narra las peligrosas escapadas de una rapaz muy especial.
El protagonista de esta serie es un búho sin la más mínima suerte, o lo que es lo mismo la mala suerte le persigue allá a donde vaya.
La situación más tranquila e inocua puede convertirse en la más peligrosa si nuestro particular protagonista está cerca.
Tiene tan mala pata que no hay ni un sólo capítulo en el que acabe "entero".
Las leyes de la física (y del engaño) parecen estar en contra del búho.
Cada historia acaba con nuestro protagonista aplastado o literalmente frito.
'The owl' (La Chouette) es una mini-serie cómica de un minuto compuesta por hilarantes gags y situaciones absurdas e irónicas.
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Saludos ;)

El Buho (Capítulos: del 21 al 30)



'The Owl'
Narra las peligrosas escapadas de una rapaz muy especial.
El protagonista de esta serie es un búho sin la más mínima suerte, o lo que es lo mismo la mala suerte le persigue allá a donde vaya.
La situación más tranquila e inocua puede convertirse en la más peligrosa si nuestro particular protagonista está cerca.
Tiene tan mala pata que no hay ni un sólo capítulo en el que acabe "entero".
Las leyes de la física (y del engaño) parecen estar en contra del búho.
Cada historia acaba con nuestro protagonista aplastado o literalmente frito.
'The owl' (La Chouette) es una mini-serie cómica de un minuto compuesta por hilarantes gags y situaciones absurdas e irónicas.
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Saludos :)

27.5.11

El Buho (Capítulos: del 11 al 20)


'The Owl'
Narra las peligrosas escapadas de una rapaz muy especial.
El protagonista de esta serie es un búho sin la más mínima suerte, o lo que es lo mismo la mala suerte le persigue allá a donde vaya.
La situación más tranquila e inocua puede convertirse en la más peligrosa si nuestro particular protagonista está cerca.
Tiene tan mala pata que no hay ni un sólo capítulo en el que acabe "entero".
Las leyes de la física (y del engaño) parecen estar en contra del búho.
Cada historia acaba con nuestro protagonista aplastado o literalmente frito.
'The owl' (La Chouette) es una mini-serie cómica de un minuto compuesta por hilarantes gags y situaciones absurdas e irónicas.
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Saludos :)

26.5.11

Rocketeer


Rocketeer from Daniel Luke on Vimeo.

Tiny Trips


Tiny Trips Trailer from Sparkle Animation on Vimeo.

Nakesha Lowe (Inglés)


NAKESHA LOWE from nakesha lowe on Vimeo.

El rey de las flores


EL REY DE LAS FLORES from Vivienne Barry on Vimeo.

Que tanto será?


QUE TANTO SERÁ from Vivienne Barry on Vimeo.

Luchin


LUCHIN from Vivienne Barry on Vimeo.

Nuku Nuku piloto


NUKU-NUKU piloto from Vivienne Barry on Vimeo.

Duerme Negrito


DUERME NEGRITO from Vivienne Barry on Vimeo.

Esperando nacer


ESPERANDO NACER from Vivienne Barry on Vimeo.

Me diste mal la dirección


ME DISTE MAL LA DIRECCION from Vivienne Barry on Vimeo.

Parabienes al revés


PARABIENES AL REVES from Vivienne Barry on Vimeo.

La Pajita


LA PAJITA from Vivienne Barry on Vimeo.

Ronda para un niño Chileno


RONDA PARA UN NIÑO CHILENO from Vivienne Barry on Vimeo.

La Cocinerita


LA COCINERITA from Vivienne Barry on Vimeo.

El Buho (Capítulos: del 1 al 10)


'The Owl'
Narra las peligrosas escapadas de una rapaz muy especial.
El protagonista de esta serie es un búho sin la más mínima suerte, o lo que es lo mismo la mala suerte le persigue allá a donde vaya.
La situación más tranquila e inocua puede convertirse en la más peligrosa si nuestro particular protagonista está cerca.
Tiene tan mala pata que no hay ni un sólo capítulo en el que acabe "entero".
Las leyes de la física (y del engaño) parecen estar en contra del búho.
Cada historia acaba con nuestro protagonista aplastado o literalmente frito.
'The owl' (La Chouette) es una mini-serie cómica de un minuto compuesta por hilarantes gags y situaciones absurdas e irónicas.

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23.5.11

26 - Las Cebras **Disney**

25 - Los Castores **Disney**

01 - Los Leones **Disney**

Agente 00-P2

Tambo Macaw, un obeso guacamayo que trabaja como intendente en la Central de Inteligencia Animal (CIA) sueña con llegar a ser agente secreto. La oportunidad se presenta cuando, por error, se le asigna la misión más importante de la agencia: detener los maléficos planes de la terrible Mamá Osa y su misteriosa organización.

AAA - La película

En el mundo de las luchas los odios entre rudos y técnicos han existido desde siempre, pero esos odios nunca salieron de los límites del ring... hasta hoy. Todo comienza durante una noche de luchas cuando la Parka le arrebata el campeonato a Abismo Negro, resurgiendo con esto los antiguos rencores y el plan de acabar con la AAA. Apoyado por Chessman y Cybernético, Abismo inicia su venganza. La increíble aparición de un “misterioso” sujeto, un ancestral enemigo de la AAA, le da un dramático giro al conflicto.


2 Gatitos

Spunky y Chester, son dos gatitos encantadores, los cuales viven con su dulce abuela Martha y su malhumorado abuelo Claude, en su pequeña y tranquila granja. Es la estación de lluvia y el energético joven Spunky sufre para ir a jugar fuera. En cambio, el perezoso Chester tiene deseos de que lo dejen sólo para perseguir su pasatiempo favorito: la siesta. De pronto, todo su mundo es puesto patas arriba con la llegada de la vieja quisquillosa Tía Lucy, y su tímido gatito Timmy. En medio de todo el jaleo, algo mágico pasa. Spunky y Chester, hacen un nuevo amigo y Timmy logra coger confianza. Todos aprenden que la vida es sólo aburrida si tú lo eres también, y que hay entusiasmo donde quieras buscarlo

Babar en la selva

Antes de que el Gran Desfile Anual tenga lugar, el rey Babar le cuenta a sus hijos cómo, siendo él muy joven, salvó a Villa Celeste de la invasión del ejército de rinocerontes liderado por Ratax. Babar tuvo la idea de construir un mamut que hizo que los rinocerontes, al verlo, huyeran despavorizados de la Villa Celeste.

Baby Looney Toones - Gran aventura de pascua

Despues de que la Abuelita les lea a los niños un libro sobre el conejito de Pascua que regala huevos de chocolate, los pequeños no pueden esperar a que llegue ese dia tan especial... todos, excepto Baby Lucas, quien dice que no existe el conejito de Pascua. Baby Bugs y el resto no estan de acuerdo con Baby Lucas y nada les detendra en su busqueda del conejo. Con su imagen inocente y su entrañable mensaje sobre la magia de la festividad de Pascua, esta encantadora pelicula formara parte de tu familia.

21.5.11

Winnie the Pooh

125 - La víbora y la culebra de agua

Una víbora acostumbraba a beber agua de un manantial, y una culebra de agua que habitaba en él trataba de impedirlo, indignada porque la víbora, no contenta de reinar en su campo, también llegase a molestar su dominio.
A tanto llegó el enojo que convinieron en librar un combate: la que consiguiera la victoria entraría en posesión de todo.

Fijaron el día, y las ranas, que no querían a la culebra, fueron donde la víbora, excitándola y prometiéndole que la ayudarían a su lado.

Empezó el combate, y las ranas, no pudiendo hacer otra cosa, sólo lanzaban gritos.

Ganó la víbora y llenó de reproches a las ranas, pues en vez de ayudarle en la lucha, no habían hecho más que dar gritos. Respondieron las ranas:

-- Pero compañera, nuestra ayuda no está en nuestros brazos, sino en las voces.


Moraleja:
En la lucha diaria tan importante es el estímulo como la acción.

124 - La víbora y la lima

A un taller de un herrero entró una víbora, pidiéndole caridad a las herramientas. Después de recibir algo de todas, faltando sólo la lima, se le acercó y le suplicó que le diera alguna cosa.
-- ¡ Bien engañada estás -- repuso la lima -- si crees que te daré algo. Yo que tengo la costumbre, no de dar, sino de tomar algo de todos !

Moraleja:
Nunca debes esperar obtener algo de quien sólo ha vivido de quitarle a los demás.

123 - La víbora y la zorra

Arrastraba la corriente de un río a una víbora enroscada en una maraña de espinas.
La vio pasar una zorra que descansaba y exclamó:

-- ¡ Para tal clase de barco, tal piloto !


Moraleja:
Personas perversas siempren conectan con herramientas perversas.

122 - El buey y el mosquito

En el cuerno de un buey se posó un mosquito.
Luego de permanecer allí largo rato, al irse a su vuelo preguntó al buey si se alegraba que por fin se marchase.

El buey le respondió:

-- Ni supe que habías venido. Tampoco notaré cuando te vayas.


Moraleja:
Pasar por la vida, sin darle nada a la vida, es ser insignificante.

121 - Los bueyes y el eje de la carreta

Arrastraban unos bueyes una carreta cuyo eje chirriaba ruidosamente. Se volvieron aquellos a la carreta diciendo:
-- Oye amiga --, somos nosotros quienes llevamos la carga. ¿ y eres tú quien se queja ?

Moraleja:
En la vida encontrarás a muchos que se fingen cansados de ver trabajar a otros.

120 - El buey y la becerra



Viendo a un buey trabajando, una becerra que sólo descansaba y comía, se condolió de su suerte, alegrándose de la de ella.
Pero llegó el día de una solemnidad religiosa, y mientras al buey se le hacía a un lado, cogieron a la becerra para sacrificarla.

Viendo lo sucedido, el buey sonriendo dijo:

-- Mira becerra, ya sabes por qué tú no tenías que trabajar:
¡ es que estabas reservada para el sacrificio !


Moraleja:
No te ufanes de la ociosidad, pues nunca sabes que mal trae oculto.

119 - Las cabras monteses y el cabrero

Llevó un cabrero a pastar a sus cabras y de pronto vio que las acompañaban unas cabras monteses. LLegada la noche, llevó a todas a su gruta.
A la mañana siguiente estalló una fuerte tormenta y no pudiendo llevarlas a los pastos, las cuidó dentro. Pero mientras a sus propias cabras sólo les daba un puñado de forraje, a las monteses les servía mucho más, con el propósito de quedarse con ellas. Terminó al fin el mal tiempo y salieron todas al campo, pero las cabras monteses escaparon a la montaña. Las acusó el pastor de ingratas, por abandonarle después de haberlas atendido tan bien; mas ellas le respondieron:

-- Mayor razón para desconfiar de tí, porque si a nosotras recién llegadas, nos has tratado mejor que a tus viejas y leales esclavas, significa esto que si luego vinieran otras cabras, nos despreciarías a nosotras por ellas.

Moraleja:
Nunca confíes en quien pretende tu nueva amistad a cambio de abandonar a las que ya tenía.

118 - La cabra y el asno

Una cabra y un asno comían al mismo tiempo en el establo.
La cabra empezó a envidiar al asno porque creía que él estaba mejor alimentado, y le dijo:

-- Entre la noria y la carga, tu vida sí que es un tormento inacabable. Finge un ataque y déjate caer en un foso para que te den unas vacaciones.

Tomó el asno el consejo, y dejándose caer se lastimó todo el cuerpo. Viéndolo el amo, llamó al veterinario y le pidió un remedio para el pobre. Prescribió el curandero que necesitaba una infusión con el pulmón de una cabra, pues era muy efectivo para devolver el vigor. Para ello entonces degollaron a la cabra y así curar al asno.


Moraleja:
En todo plan de maldad, la víctima principal siempre es su propio creador.

117 - La cabra y el cabrero

Llamaba un cabrero a sus cabras para llevarlas al establo.
Una de ellas, al pasar por un rico pasto se detuvo, y el cabrero le lanzó una piedra, pero con tan mala suerte que le rompió un cuerno. Entonces el cabrero le suplicó a la cabra que no se lo contara al patrón, a lo que la cabra respondió:

-- ¡ Quisiera yo quedarme callada, mas no podría ! ! Bien claro está a la vista mi cuerno roto.


Moraleja:
Nunca niegues lo que bien se ve.

116 - El camello y Zeus

Sentía el camello envidia por los cuernos del toro, y quiso obtener los suyos propios. Para esto fue a ver a Zeus, pidiéndole le regalara a él unos semejantes. Pero Zeus, indignado de que no se contentara de su gran tamaño y fuerza, no sólo le negó el darle los cuernos, sino que además le cortó una parte de las orejas.

Moraleja:
La envidia no es buena consejera. Cuando quieras mejorar en algo, hazlo con tu esfuerzo y por tu deseo de progresar, no porque tu vecino lo tenga.

115 - El camello bailarín

Obligado por su dueño a bailar, un camello comentó:
-- ¡ Que cosa ! No sólo carezco de gracia andando, sino que bailando soy peor aun.


Moraleja:
Usa siempre cada cosa para el propósito con el que fue creado.

114 - El camello visto por primera vez

Cuando los humanos vieron por primera vez al camello, se asustaron, y atemorizados por su gran tamaño emprendieron la huída. Pero pasado el tiempo y viendo que era inofensivo, se envalentonaron y se acercaron a él. Luego viendo poco a poco que el animal no conocía la cólera, llegaron a domesticarle hasta el punto de colocarle una brida, dándoselo a los niños para conducirlo.

Moraleja:
Es natural que lo desconocido lo tratemos siempre con recelo y prudencia. Después de varias observaciones podremos tener un juicio mejor.

113 - El camello, el elefante y el mono

Votaban los animales para elegir un rey. El camello y el elefante se pusieron en fila disputándose los sufragios, ya que esperaban ser preferidos sobre los demás gracias a su tamaño y su fuerza.
Pero llegó el mono y los declaró a los dos incapacitados para reinar.

-- El camello no sirve -- dijo --, porque no se encoleriza contra los malhechores, y el elefante tampoco nos sirve porque tendremos que estar temerosos de que nos ataque un marrano, animal a quien teme el elefante.


Moraleja:
La fortaleza más grande, siempre se mide en el punto más débil.

112 - El camello que estercoló en el río

Atravesaba un camello un río de aguas rápidas. Sintió la necesidad de estercolar, y viendo enseguida que pasaba delante de él su excremento, arrastrado por el río , exclamó:
-- ¿ Cómo sucede esto ? ¡ Lo que estaba atrás mío, ahora lo veo pasar adelante !

Moraleja:
Es como en algunos estados o empresas, donde los incapaces y los corruptos pasan a ocupar los primeros lugares, en lugar de los más sensatos, honestos y capaces. Si llegas a tener puestos de mando, promueve siempre a los mejores.

17.5.11

Las tres brujitas

Hace un tiempo el gato Barnabé y la bruja Paloma, prepararon la poción de la bondad para convertir a las tres brujas malas Yema, Yoma y Yuma, en brujas buenas.
 
Pero ahora la gran pregunta es ¿Cómo hacer para que las tres brujas tomen la poción de la bondad?
En busca de una solución, el gato Barnabé les pidió a todos los habitantes de Villa Encanto que pensaran  ideas para darles la pócima de la bondad a las brujas.

¡Yo puedo preparar unos deliciosos pastelillos de chocolate mezclados con la pócima de la bondad! – Sugirió la jirafa Florina – ¡nadie puede resistirse a mis ricos pastelillos!
Como a todos les pareció una buena idea, Florina horneó un gran pastel e invitó a las brujas a su casa, pero las cosas no salieron bien porque el sabor de la pócima de la bondad era tan amargo que no pudieron ni siquiera tragar el primer bocado.

Bufff…coff… ¡que pastelucho más amargucho! – Exclamó Yema arrugando la cara.
Aurghhhhh…. ¡Nunca había comido algo tan feo! – gritó Yoma tomando una jarra completa de agua.
Borg…. ¡Eres la peor pastelera de pasteles de Villa Encanto Florina! – Afirmó Yuma sacando la lengua.
¡No se dice pastelera de pasteles! – Dijo  enfadada Yema a Yuma – ¡se dice pastelerucha de pasteluchos!

Y en ese momento Yema Yoma y Yuma comenzaron a discutir sobre cómo se le debe llamar a un pastelero. Hicieron tanto escándalo que todos en Villa Encanto tuvieron que tapar sus oídos el resto del día y pensar en otra solución porque el plan de los pastelillos de chocolate no había funcionado.

Al día siguiente Barnabé reunió nuevamente a todos los habitantes del pueblo y esta vez Mirringo, el gato más presumido de Villa Encanto y dueño de la exclusiva tienda de perfumes “El gato Elegante”, propuso una nueva idea.
Agregaré unas gotas de la pócima de la bondad a una botella de perfume luego se la obsequiare a las brujas y problema arreglado.

Dicho y hecho, muy pronto las tres brujas recibieron el fino perfume, pero al destapar la botella su olor era tan desagradable que la arrojaron enfadadas al suelo.

¡Fuchi! ¡Qué perfumucho más feucho! – Exclamó Yema tapando su nariz.
Aaachiií… ¡Ese perfume tan apestoso me causa alergia! – Dijo Yoma estornudando.
Uaug… ¡Mirringo eres el peor perfumero de perfumes de Villa Encanto! – dijo Yuma sacando la lengua.
¡No se dice perfumero de perfumes! – Dijo muy molesta Yema a Yuma – ¡se dice perfumerucho de perfumuchos!
Y en ese momento Yema, Yoma y Yuma dieron inicio a una nueva discusión sobre como se le debe llamar a un vendedor de perfumes. Pasaron el resto del día haciendo tanta algarabía que todos en Villa Encanto estaban al borde de la locura.

Durante el resto de la semana muchos en el pueblo intentaron darles la pócima a las brujas de diferentes maneras: en una crema bronceadora, en un tarro de talcos para los pies, con chiles muy picantes entre otras cosas, Pero nada funcionó y al final las tres brujas siempre terminaban enfadadas y haciendo más y más travesuras.

En Villa Encanto todos estaban cansados pues no sabían que más hacer para darle la pócima a las brujas.
¡Nos rendimos! – Exclamaron todos derrotados - ¡Ya lo hemos intentado todo!
¡No, aún no lo hemos intentado todo! – Exclamó Barnabé sin darse por vencido.
¿Qué se te ha ocurrido ahora Barnabé? – Preguntó Paloma.
¡Lo que debimos hacer desde un principio! – Respondió Barnabé  - ¡Hablar con las tres brujas!
¿Hablar? – se preguntaban todos en el pueblo mirándose las caras.

Así que de inmediato Barnabé salió en búsqueda de las tres brujas Yema, Yoma y Yuma para hablar seriamente con ellas. Recorrió todo el pueblo de arriba abajo hasta que las halló saltando sobre el tejado de una casa.

¡Todos en Villa Encanto estamos a punto de enloquecer! – dijo Barnabé a las brujas.
¿A causa de qué? Preguntó Yoma.
¡A causa de sus travesuras y maldades! – respondió Barnabé.
¡Pero nosotras no hemos hecho ninguna travesurucha ni maldaducha!  – Exclamó Yema.
Convertir los zapatos en patines no fue divertido para la araña Tarantela, ni tampoco convertir la escoba de la bruja Molola en monstruos comelones, ni el sombrero de paloma en un bote de basura, ni saltar sobre los tejados de las casas entre otras cosas.

Pero… no era nuestra intención molestarlos ni un muchito – dijo Yema.
¡Solo queríamos jugar juegos y divertirnos! – añadió Yuma.
¡Pues no deben volver a hacer esas travesuras! – Exclamó Barnabé – ¡hay muchas formas para divertirse sin molestar a los demás!
¿cuales son? – preguntó Yoma.

Con lápiz y papel en mano, Barnabé y las tres brujas escribieron una larga lista de actividades para divertirse sanamente.

Muy Pronto La tranquilidad regresó a Villa Encanto pues ahora Yema, Yoma y Yuma juegan en el parque de diversiones, practican deportes, visitan los museos, actúan en obras de teatro, inventan recetas de cocina y hacen muchas otras cosas divertidas sin molestar a nadie.
Yema, Yoma y Yuma no eran realmente brujas malas, así que no necesitaron la pócima de la bondad, hablar de manera franca y seria fue la mejor solución que se le ocurrió a Barnabé para hacerles entender que su comportamiento no había sido el más adecuado.

Mónica Flórez
Abril 25 de 2011

Les marx brothers (Chico et Harpo)

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Sonrisas

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16.5.11

111 - La mula

Henchida de cebada, una mula se puso a saltar, diciéndose a sí misma:
-- Mi padre es un caballo veloz en la carretera, y yo me parezco en todo a él.

Pero llegó la ocasión en que la mula se vio obligada a correr. Terminada la carrera, muy contrariada, se acordó de pronto de su verdadero padre el asno.


Moraleja:
Siempre debemos reconocer nuestras raíces, respetando nuestras herencias y las ajenas.

110 - El caballo y el soldado

Un soldado, durante una guerra, alimentó con cebada a su caballo, su compañero de esfuerzos y peligros. Pero, acabada la guerra, el caballo fue empleado en trabajos serviles y para transportar pesados bultos, siendo alimentado únicamente con paja.
Al anunciarse una nueva guerra, y al son de la trompeta, el dueño del caballo lo aparejó, se armó y montó encima. Pero el caballo exhausto se caía a cada momento. Por fin dijo a su amo:

-- Vete mejor entre los infantes, puesto que de caballo que era me has convertido en asno. ¿ Cómo quieres hacer ahora de un asno un caballo ?


Moraleja:
En los tiempos de bienestar, debemos prepararnos para las épocas críticas.

109 - El caballo y el asno


Un hombre tenía un caballo y un asno. Un día que ambos iban camino a la ciudad, el asno, sintiéndose cansado, le dijo al caballo:
-- Toma una parte de mi carga si te interesa mi vida.

El caballo haciéndose el sordo no dijo nada y el asno cayó víctima de la fatiga, y murió allí mismo. Entonces el dueño echó toda la carga encima del caballo, incluso la piel del asno. Y el caballo, suspirando dijo:

-- ¡ Qué mala suerte tengo ! ¡ Por no haber querido cargar con un ligero fardo ahora tengo que cargar con todo, y hasta con la piel del asno encima !


Moraleja:
Cada vez que no tiendes tu mano para ayudar a tu prójimo que honestamente te lo pide, sin que lo notes en ese momento, en realidad te estás perjudicando a tí mismo.

108 - El caballo y el palafrenero

Había un palafrenero que robaba y llevaba a vender la cebada de su caballo; pero en cambio, se pasaba el día entero limpiándole y peinándole para lucirlo de lo mejor.
Un día el caballo le dijo:

-- Si realmente quieres que me vea hermoso, no robes la cebada que es para mi alimento.


Moraleja:
Ten cuidado de quien mucho te adule o alabe, pues algo busca quitarte a cambio.

107 - El caballo, el buey, el perro y el hombre



Cuando Zeus creó al hombre, sólo le concedió unos pocos años de vida. Pero el hombre, poniendo a funcionar su inteligencia, al llegar el invierno edificó una casa y habitó en ella.
Cierto día en que el frío era muy crudo, y la lluvia empezó a caer, no pudiendo el caballo aguantarse más, llegó corriendo a donde el hombre y le pidió que le diera abrigo.

Le dijo el hombre que sólo lo haría con una condición: que le cediera una parte de los años que le correspondían. El caballo aceptó.

Poco después se presentó el buey que tampoco podía sufrir el mal tiempo. Contestóle el hombre lo mismo: que lo admitiría si le daba cierto número de sus años. El buey cedió una parte y quedó admitido.

Por fin, llegó el perro, también muriéndose de frío, y cediendo una parte de su tiempo de vida, obtuvo su refugio.

Y he aquí el resultado: cuando los hombres cumplen el tiempo que Zeus les dio, son puros y buenos; cuando llegan a los años pedidos al caballo, son intrépidos y orgullosos; cuando están en los del buey, se dedican a mandar; y cuando llegan a usar el tiempo del perro, al final de su existencia, vuélvense irascibles y malhumorados.


Moraleja:
Describe esta fábula las etapas del hombre: inocente niñez, vigorosa juventud, poderosa madurez y sensible vejez.

106 - El caballo viejo

Un caballo viejo fue vendido para darle vueltas a la piedra de un molino. Al verse atado a la piedra, exclamó sollozando:
-- ¡ Después de las vueltas de las carreras, he aquí a que vueltas me he reducido !


Moraleja:
No presumáis de la fortaleza de la juventud. Para muchos, la vejez es un trabajo muy penoso.

105 - El ciervo y el cervatillo

Díjole un día un cervatillo al ciervo:
-- Padre: eres mayor y más veloz que los perros y tienes además unos cuernos magníficos para defenderte; ¿ por qué huyes delante de ellos ?

El ciervo respondió riendo:

-- Justo es lo que me dices, hijo mío; mas no sé lo que me sucede, pero cuando oigo el ladrido de un perro, inmediatamente me doy a la fuga.


Moraleja:
Cuando se tiene un ánimo temeroso, no hay razón que pueda cambiarlo.

104 - La cierva tuerta


Una cierva a la que le faltaba un ojo pacía a orillas del mar, volviendo su ojo intacto hacia la tierra para observar la posible llegada de cazadores, y dando al mar el lado que carecía del ojo, pues de allí no esperaba ningún peligro.
Pero resulta que una gente navegaba por este lugar, y al ver a la cierva la abatieron con sus dardos. Y la cierva agonizando, se dijo para sí:

-- ¡ Pobre de mí ! Vigilaba la tierra, que creía llena de peligros, y el mar, al que consideraba un refugio, me ha sido mucho más funesto.


Moraleja:
Nunca excedas la valoración de las cosas. Procura ver siempre sus ventajas y desventajas en forma balanceada.

103 - La cierva en la gruta del león

Una cierva que huía de unos cazadores, llegó a una gruta donde no sabía que moraba un león. Entrando en ella para esconderse, cayó en las garras del león.
Viéndose sin remedio perdida, exclamó:

-- ¡ Desdichada de mí ! Huyendo de los hombres, caí en las garras de un feroz animal.


Moraleja:
Si tratas de salir de un problema, busca que la salida no sea caer en otro peor.

102 - La cierva y la viña



Una cierva era perseguida por unos cazadores y se refugio bajo una viña. Pasaron cerca los cazadores, y la cierva, creyéndose muy bien escondida, empezó a saborear las hojas de la viña que la cubría. Viendo los cazadores que las hojas se movían, pensaron muy acertadamente, que allí adentro había un animal oculto, y disparando sus flechas hirieron mortalmente a la cierva. Ésta, viéndose morir, pronunció estas palabras:
-- ¡ Me lo he merecido, pues no debí haber maltratado a quien me estaba salvando ¡


Moraleja:
Sé siempre agradecido con quien generosamente te da la ayuda para salir adelante.

101 - El ciervo, el manantial y el león



Agobiado por la sed, llegó un ciervo a un manantial. Después de beber, vio su reflejo en el agua. Al comtemplar su hermosa cornamenta, sintióse orgulloso, pero quedó descontento por sus piernas débiles y finas. Sumido aún en estos pensamientos, apareció un león que comenzó a perseguirle. Echó a correr y le ganó una gran distancia, pues la fuerza de los ciervos está en sus piernas y la del león en su corazón.
Mientras el campo fue llano, el ciervo guardó la distancia que le salvaba; pero al entrar en el bosque sus cuernos se engancharon a las ramas y, no pudiendo escapar, fue atrapado por el león. A punto de morir, exclamó para sí mismo:

-- ¡ Desdichado ! Mis pies, que pensaba me traicionaban, eran los que me salvaban, y mis cuernos, en los que ponía toda mi confianza, son los que me pierden.


Moraleja:
Muchas veces, a quienes creemos más indiferentes, son quienes nos dan la mano en las congojas, mientras que los que nos adulan, ni siquiera se asoman.

15.5.11

El soldadito de plomo

Érase una vez un niño que tenía muchísimos juguetes. Los guardaba todos en su habitación y, durante el día, pasaba horas y horas felices jugando con ellos.



Uno de sus juegos preferidos era el de hacer la guerra con sus soldaditos de plomo. Los ponía enfrente unos de otros, y daba comienzo a la batalla. Cuando se los regalaron, se dio cuenta de que a uno de ellos le faltaba una pierna a causa de un defecto de fundición.

No obstante, mientras jugaba, colocaba siempre al soldado mutilado en primera línea, delante de todos, incitándole a ser el más aguerrido. Pero el niño no sabía que sus juguetes durante la noche cobraban vida y hablaban entre ellos, y a veces, al colocar ordenadamente a los soldados, metía por descuido el soldadito mutilado entre los otros juguetes.

Y así fue como un día el soldadito pudo conocer a una gentil bailarina, también de plomo. Entre los dos se estableció una corriente de simpatía y, poco a poco, casi sin darse cuenta, el soldadito se enamoró de ella. Las noches se sucedían deprisa, una tras otra, y el soldadito enamorado no encontraba nunca el momento oportuno para declararle su amor. Cuando el niño lo dejaba en medio de los otros soldados durante una batalla, anhelaba que la bailarina se diera cuenta de su valor por la noche , cuando ella le decía si había pasado miedo, él le respondía con vehemencia que no.



Pero las miradas insistentes y los suspiros del soldadito no pasaron inadvertidos por el diablejo que estaba encerrado en una caja de sorpresas. Cada vez que, por arte de magia, la caja se abría a medianoche, un dedo amonestante señalaba al pobre soldadito.

Finalmente, una noche, el diablo estalló.
-¡Eh, tú!, ¡Deja de mirar a la bailarina!
El pobre soldadito se ruborizó, pero la bailarina, muy gentil, lo consoló:
-No le hagas caso, es un envidioso. Yo estoy muy contenta de hablar contigo.
Y lo dijo ruborizándose.

¡Pobres estatuillas de plomo, tan tímidas, que no se atrevían a confesarse su mutuo amor!

Pero un día fueron separados, cuando el niño colocó al soldadito en el alféizar de una ventana.

-¡Quédate aquí y vigila que no entre ningún enemigo, porque aunque seas cojo bien puedes hacer de centinela!-

El niño colocó luego a los demás soldaditos encima de una mesa para jugar.

Pasaban los días y el soldadito de plomo no era relevado de su puesto de guardia.
Una tarde estalló de improviso una tormenta, y un fuerte viento sacudió la ventana, golpeando la figurita de plomo que se precipitó en el vacío. Al caer desde el alféizar con la cabeza hacia abajo, la bayoneta del fusil se clavó en el suelo. El viento y la lluvia persistían. ¡Una borrasca de verdad! El agua, que caía a cántaros, pronto formó amplios charcos y pequeños riachuelos que se escapaban por las alcantarillas. Una nube de muchachos aguardaba a que la lluvia amainara, cobijados en la puerta de una escuela cercana. Cuando la lluvia cesó, se lanzaron corriendo en dirección a sus casas, evitando meter los pies en los charcos más grandes. Dos muchachos se refugiaron de las últimas gotas que se escurrían de los tejados, caminando muy pegados a las paredes de los edificios.

Fue así como vieron al soldadito de plomo clavado en tierra, chorreando agua.

-¡Qué lástima que tenga una sola pierna! Si no, me lo hubiera llevado a casa -dijo uno.

-Cojámoslo igualmente, para algo servirá -dijo el otro, y se lo metió en un bolsillo.

Al otro lado de la calle descendía un riachuelo, el cual transportaba una barquita de papel que llegó hasta allí no se sabe cómo.

-¡Pongámoslo encima y parecerá marinero!- dijo el pequeño que lo había recogido.

Así fue como el soldadito de plomo se convirtió en un navegante. El agua vertiginosa del riachuelo era engullida por la alcantarilla que se tragó también a la barquita. En el canal subterráneo el nivel de las aguas turbias era alto.

Enormes ratas, cuyos dientes rechinaban, vieron como pasaba por delante de ellas el insólito marinero encima de la barquita zozobrante. ¡Pero hacía falta más que unas míseras ratas para asustarlo, a él que había afrontado tantos y tantos peligros en sus batallas!

La alcantarilla desembocaba en el río, y hasta él llegó la barquita que al final zozobró sin remedio empujada por remolinos turbulentos.

Después del naufragio, el soldadito de plomo creyó que su fin estaba próximo al hundirse en las profundidades del agua. Miles de pensamientos cruzaron entonces por su mente, pero sobre todo, había uno que le angustiaba más que ningún otro: era el de no volver a ver jamás a su bailarina...

De pronto, una boca inmensa se lo tragó para cambiar su destino. El soldadito se encontró en el oscuro estómago de un enorme pez, que se abalanzó vorazmente sobre él atraído por los brillantes colores de su uniforme.



Sin embargo, el pez no tuvo tiempo de indigestarse con tan pesada comida, ya que quedó prendido al poco rato en la red que un pescador había tendido en el río.
Poco después acabó agonizando en una cesta de la compra junto con otros peces tan desafortunados como él. Resulta que la cocinera de la casa en la cual había estado el soldadito, se acercó al mercado para comprar pescado.

-Este ejemplar parece apropiado para los invitados de esta noche -dijo la mujer contemplando el pescado expuesto encima de un mostrador.

El pez acabó en la cocina y, cuando la cocinera la abrió para limpiarlo, se encontró sorprendida con el soldadito en sus manos.

-¡Pero si es uno de los soldaditos de...! -gritó, y fue en busca del niño para contarle dónde y cómo había encontrado a su soldadito de plomo al que le faltaba una pierna.

-¡Sí, es el mío! -exclamó jubiloso el niño al reconocer al soldadito mutilado que había perdido.

-¡Quién sabe cómo llegó hasta la barriga de este pez! ¡Pobrecito, cuantas aventuras habrá pasado desde que cayó de la ventana!- Y lo colocó en la repisa de la chimenea donde su hermanita había colocado a la bailarina.

Un milagro había reunido de nuevo a los dos enamorados. Felices de estar otra vez juntos, durante la noche se contaban lo que había sucedido desde su separación.

Pero el destino les reservaba otra malévola sorpresa: un vendaval levantó la cortina de la ventana y, golpeando a la bailarina, la hizo caer en el hogar.

El soldadito de plomo, asustado, vio como su compañera caía. Sabía que el fuego estaba encendido porque notaba su calor. Desesperado, se sentía impotente para salvarla.

¡Qué gran enemigo es el fuego que puede fundir a unas estatuillas de plomo como nosotros! Balanceándose con su única pierna, trató de mover el pedestal que lo sostenía. Tras ímprobos esfuerzos, por fin también cayó al fuego. Unidos esta vez por la desgracia, volvieron a estar cerca el uno del otro, tan cerca que el plomo de sus pequeñas peanas, lamido por las llamas, empezó a fundirse.



El plomo de la peana de uno se mezcló con el del otro, y el metal adquirió sorprendentemente la forma de corazón.

A punto estaban sus cuerpecitos de fundirse, cuando acertó a pasar por allí el niño. Al ver a las dos estatuillas entre las llamas, las empujó con el pie lejos del fuego. Desde entonces, el soldadito y la bailarina estuvieron siempre juntos, tal y como el destino los había unido: sobre una sola peana en forma de corazón.