25.9.11

El cuento de San Juan de la buena Pipa


- Quieres que te cuente el cuento de San Juan de la buena Pipa?
- Si, no lo conozco 
- Yo no digo ( Si, no lo conozco ), yo digo si quieres que te cuente el cuento de San Juan de la buena Pipa? 
- vale, cuentamelo 
- Yo no digo ( vale, cuentamelo), yo digo si quieres que te cuente el cuento de San Juan de la buena Pipa? 
- grrrrrrrrrrrr - Yo no digo ( grrrrrrrrrrr ), yo digo si quieres que te cuente el cuento de San Juan de la buena Pipa? .....


Se sigue así, hasta que se decida terminar :)






:) se lo contaba yo a mis pequeñas, y las hacía hasta enojarse muuuucho ;)

24.9.11

Cuento de nunca acabar...

Este es el
cuento de nunca acabar...
¿quieres que vuelva a empezar?





BARTOLO


Bartolo tenía una flauta
con un agujero solo,
y su madre le decía:
toca la flauta Bartolo
tenía una flauta
con un agujero solo,
y su madre le decía:
toca la flauta Bartolo
tenía una flauta...

La princesa de fuego


 
El amor de verdad es la mayor fuerza para cambiar el mundo desde dentro, empezando por nosotros mismos
Hubo una vez una princesa increíblemente rica, bella y sabia. Cansada de
pretendientes falsos que se acercaban a ella para conseguir sus
riquezas, hizo publicar que se casaría con quien le llevase el regalo
más valioso, tierno y sincero a la vez. El palacio se llenó de flores y
regalos de todos los tipos y colores, de cartas de amor incomparables y
de poetas enamorados. Y entre todos aquellos regalos magníficos,
descubrió una piedra; una simple y sucia piedra. Intrigada, hizo llamar a
quien se la había regalado. A pesar de su curiosidad, mostró estar muy
ofendida cuando apareció el joven, y este se explicó diciendo:

- Esa piedra representa lo más valioso que os puedo regalar, princesa:
es mi corazón. Y también es sincera, porque aún no es vuestro y es duro
como una piedra. Sólo cuando se llene de amor se ablandará y será más
tierno que ningún otro.

El joven se marchó tranquilamente, dejando a la princesa sorprendida y
atrapada. Quedó tan enamorada que llevaba consigo la piedra a todas
partes, y durante meses llenó al joven de regalos y atenciones, pero su
corazón seguía siendo duro como la piedra en sus manos. Desanimada,
terminó por arrojar la piedra al fuego; al momento vio cómo se deshacía
la arena, y de aquella piedra tosca surgía una bella figura de oro.
Entonces comprendió que ella misma tendría que ser como el fuego, y
transformar cuanto tocaba separando lo inútil de lo importante.
Durante los meses siguientes, la princesa se propuso cambiar en el
reino, y como con la piedra, dedicó su vida, su sabiduría y sus riquezas
a separar lo inútil de lo importante. Acabó con el lujo, las joyas y
los excesos, y las gentes del país tuvieron comida y libros. Cuantos
trataban con la princesa salían encantados por su carácter y cercanía, y
su sola prensencia transmitía tal calor humano y pasión por cuanto
hacía, que comenzaron a llamarla cariñosamente "La princesa de fuego".
Y como con la piedra, su fuego deshizo la dura corteza del corazón del
joven, que tal y como había prometido, resultó ser tan tierno y justo
que hizo feliz a la princesa hasta el fin de sus días