21.9.14

Un poco de humor

Hace días llegó a mi cuenta una imagen con texto añadido que me pareció de lo más divertida, pero a la vez absurda, se me ocurrió mostrárselo a mamá y ella con una sonrisa de inicio a fin, me dijo que es cierto, que eso lo escuchó alguna vez de voz de sus amigas, así que me ha parecido interesante para compartirlo.

(Contiene algunas palabras fuertes)

>> Flor <<  39/52


Aprendiste que “no se dice qué, se dice mande”. 
Probablemente una de las frases más repetidas por generaciones de madres mexicanas. Bien puede decirse en tono sutil, exigente o ser seguida de un coscorrón. Es responsable de una de las muletillas más arraigadas en nuestra cultura. 

Sabes que tu buena conducta está siendo evaluada… por seres sobrenaturales. 
Los Reyes Magos, Santa Claus, el ratón de los dientes y demás entes paranormales siempre están observándote, SIEMPRE. No importa si falta medio año para las fiestas de Navidad o si ya terminaste de mudar dientes. Y sí eso no fuera suficiente, siempre tenemos al Coco que, aunque nadie tiene muy claro qué o quién es, desquita su ira contra los niños que no se quieren ir a dormir. 

Aprendiste lo importante que es terminarse la sopa. 
Porque si no te terminas la sopa: no te levantas de la mesa, no hay postre, no sales a jugar, no hay tele, no vas a casa de tus primos, no hay regalo de cumpleaños y, para acabarla de chingar, no vienen los Reyes Magos. A esa tortura súmenle el recordatorio constante de los miles de niños que se están muriendo de hambre alrededor del mundo y que darían lo que fuera por tener tu sopa. 

Aprendiste que a veces es necesario insultarte a ti mismo para enfatizar tu enojo. 
Esta es una consecuencia del florido lenguaje mexicano y su costumbre de darle un carácter de comodín a la palabra madre. 
No hay madre mexicana encabronada a la que no se le escape un eventual “¡Hijo de la chingada!” al calor de una discusión. Ante esta situación evita reírte… sólo atizarás el fuego. 

Desarrollaste un miedo irracional al señor de la basura. 
Por lo menos una vez tu mamá te ofreció como regalo al señor de la basura, o al señor del gas o a cualquier inocente prestador de servicios con la fabulosa frase “¿Verdad que usted se lleva a los niños que se portan mal?”, con el consecuente regocijo de dicho personaje que siempre responde afirmativamente. ¿Cuántas ofrendas de niños malcriados no recibirá el señor de la basura en su tránsito diario por la ciudad? 

Aprendiste a definir tu casa por todo lo que no es. 
Porque no es hotel, no es bar, no es restaurante (y te comes lo que hay) y no es un centro social. Después de todo “no te mandas solo”, “a esta casa me la respetas” y “ya harás lo que se te pegue la gana cuando tengas tu propia casa”… “y ya no quiero tener a tus amigos aquí todo el santo día ¿qué no los quieren en su casa?” 

Aprendiste a curar miles de malestares con pocos recursos. 
No hay mal que no sucumba ante el poder del té de flor de manzanilla, el té de bugambilia, la sal de uvas, el bicarbonato, el árnica, el mezcal, el VapoRub, un hilito rojo o la combinación de dos, tres, o todos estos elementos. Si todo falla, siempre está el “cajón de las medicinas”. 

Aprendiste quebrados antes de tus clases de matemáticas en la escuela. 
A todos nos ha tocado recibir una letanía que involucra los famosos “ocho cuartos”, cuyo verdadero significado y relevancia matemática parece ser dominio exclusivo de las jefas. Los ocho cuartos sirven para contrastar todo lo que, para tu mamá, son artes obscuras e indignas del espíritu humano. Qué fiesta ni que ocho cuartos, qué novia ni que ocho cuartos, qué cerveza ni que ocho cuartos, qué nintendo ni que ocho cuartos y así. 

Alguna vez te mandaron por una ramita de tenme acá. 
No sé si las mamás modernas sigan aplicando esta finísima frase, pero a mí si me mandaron en muchas ocasiones por la dichosa ramita (siempre en resguardo de abuelos, tíos o algún otro familiar). El objetivo es deshacerse del chamaco por un rato sin que este se de cuenta que su ausencia es requerida. La operación resulta exitosa mientras el niño no repare en que nunca nadie le da la ramita.

Sabes remedios para enfermedades que no entiendes.
Sabes que el mal de ojo se evita con una prenda roja o con un ojo de venado, el espanto se cura con una limpia y es muy posible que alguna de tus abuelas te haya curado de empacho jalándote endemoniadamente la piel de la espalda. Que qué es el mal de ojo… eso sí que es un misterio. 

Sabes darle la vuelta a la tortilla.
Voltear tortillas en un comal no es tarea fácil; implica destreza, valor, rapidez y determinación. Si muchos mexicanos lo hacen ver como si fuera cualquier cosa es porque, pese a las quemadas y reticencias, fueron bien entrenados. 

Aprendiste a valorar todos los sacrificios e historias que tu mamá hizo por ti para hacerte una persona de bien y de provecho. 
Después de todo… “¿Quién te va a querer como te quiere tu madre?”

Texto enviado vía mensaje.

16.9.14

La historia continúa

Recuerdo tu voz, aún se pasea con soltura por los rincones de mi cuerpo, sube y baja en espiral formando un  anillo que rodea mis pensamientos, buscabas un motivo que diera rienda suelta a tu deseo. 

Aquella tarde, al cruzar tu mirada con la mía, una chispa encendió en ti algo cada vez más intenso, fue como una descarga eléctrica, la cual no fuiste capaz de controlar, o simplemente no quisiste hacerlo. 

Observé de tu rostro desprenderse con sensual movimiento tu sonrisa, la mía era controlada. Siempre fui yo misma en cualquier terreno y eso, tú debías comprenderlo. 

Los poros de mi piel emanaban sensualidad sin yo proponérmelo, reflejaba el placer que gritaba una sexualidad que se proyectaba en tu pecho, como apetito y placer que te obsesionaba lentamente, te hacía subir gradualmente el deseo de poseerme. 

Creabas fantasías conmigo, tu imaginación alcanzaba límites incontrolables, fui en tus sueños Duality, y en tus brazos la mujer felina y libre de secretos, sin pudores ni miedos. 

Me enviaste tantas cartas, las mismas que fueron acogidas en mi pecho aumentando así mis sentimientos,. Recuerdo una en especial que logró trasportarme a tu mundo de sueños.


Hoy fusiono dos actualizaciones en una, en orden de publicación.

  Palabras de Sindel                                      Jueves de Relatos
>> Anillo <<  38/52                       Territorio: Demiurgo de Hurlingham
                                                         Tema: Fanfictions, ficción de fans
                                                                  y/o, Historias Tardías

Nota: Duality y el Historietista, son personajes propiedad de Demiurgo de Hurlingham

Gracias por la imagen, Sindel

10.9.14

Se me atravesó la playa

Fuente de la imagen: Dorotea

A ver...
Eso es lo que pasa por ser hija de familia, tiene sus ventajas, (claro está), no pago luz, teléfono, vamos las cuentas corrientes (que al final vemos que de corrientes nada), cuentas personales, (ya sabemos, hay que cobrar sueldo de hijas, tampoco somos tan baratitas), etc.,,  pero, también tiene sus desventajas.

Una de ellas sucedió hace cosita de nada, en Julio, para ser más precisa, había preparado no sólo mi día, prácticamente la semana completa y allí viene ella... mamá, con su carita de niña buena, (de aquellas que en el colegio no rompen ni un lápiz, ah, pero sólo descuidar un poquitín la vista y te dejan hasta sin juego de geometría).

-¡Pequeña mía... (desde allí se te disparan las alertas), en diez minutos salimos de compras!-.
¿Qué?, ¿Para qué?, ¿A dónde?, ¿Cuál es el motivo?, y una serie de cuestionamientos que no sólo no fueron respondidos, contrario a eso escuché tan sólo un simple.

-¡Te lo diré en el camino, ah, y no te olvides ir cómoda!-.
Aclaremos... Ir cómoda significa que me pasaré horas enteras entre tiendas y más tiendas, así que, me calcé mis jeans, tines con sus tenis, una blusita mona y para finalizar me hice una coleta, gloss y listo, pero pasas por la inspección de unos ojos detallistas y te regresan nuevamente,

-¡En esas fachas no te llevo!-
(obvio, mi respuesta no se hace esperar)
¡Ah!, pero es que, ¿había opción de quedarme?.
La respuesta es inmediata
-¡No, ninguna, así que ve y arreglarte!-.

¿Entonces, en qué quedamos?, pues bien, que me quito y que me pongo y vuelvo a pasar la supervisión de mamá que al parecer ha dado el visto bueno y a trasladarse a las lugares que previamente dispuso, empieza el trajín por el centro de la ciudad, una tienda por aquí, otra por allá, se me pone delante una faldita, que si un top más allá, en fin que termino siendo yo la que hace las compras.

Los días pasan y de repente, lo inesperado.
-¡Hija, prepárate que nos vamos de vacaciones!-
¿Cómo es posible?, ¡No tengo nada qué ponerme!,
anda que te conozco, me dice, o qué... ¿deseas que sea yo quien haga tu maleta?

En fin... me vi envuelta en un. Guarda-corre-pregunta-pide-ve-dile, que ya ni quiero acordarme, hasta que todo cambió cuando se me cruzó la playa delante.

El mar, la arena, las rocas en las que me siento y les hablo como si fueran mis grandes amigas, (les cuento las penurias del ajetreo previo a las vacaciones), la calidez del sol y un sin fin de bellos instantes, hasta que una figura masculina enfundado en un super-mega-adherido traje deportivo en color negro y un enorme rottweiler corriendo a su lado me saca de mi profunda charla con la roca y es entonces que me doy cuenta...

¡Oh, rayos!
¡Y yo en estas fachas...!.

Jueves de Relatos
Lugar de encuentro:  Lazos y raíces
Tema: No te vayas a quedar de piedra ni de piña...
Es sólo un intento de monólogo, una parodia que de hecho sucedió, pero ha sido en extremo corregida y aumentada, los personajes no son del todo ficticios, más bien han sido fusionados, mi apatía cuando de compras se trata y el mega ego de mi hermana. Me encanta mi familia, la adoro y me la paso bomba.

7.9.14

De pesadilla


He dormido demasiado tiempo que ya la cuenta he perdido, aún me encuentro como hace tiempo tumbada en la fría costa de duro acero, ya mis orillas se han cubierto con la maleza, mi piel es una extensa hojarasca que antes albergaba fuego. 
No hay ríos, no hay montañas, no hay ventiscas en mi morada, no existen puertas, tampoco ventanas y con todo y eso me siento atrapada. 
Soy un despojo de lo que antes fue una hermosa playa, hoy sólo encuentro una extensión inerte y abandonada. Intento despertar y me detiene el temor a equivocar, me asusta levantarme y sacudir de mi pecho las hojas muertas, me da miedo dar un paso hacía tus aguas mansas, me aterra quedarme inmóvil mientras mueren frente a mí, mis sueños y todas mis esperanzas.

Abro los ojos al sentir en mis poros tu cálido perfume que aún alberga mi cuerpo y me desgajo el alma cuando veo en el horizonte tu resplandor, me ciega, me atrapa y vuelvo a desear tener la fuerza de levantarme y detener tus pasos, pero me doy cuenta tristemente que poco a poco de mí te alejas. 
Llevas tanto tiempo parado, esperando una decisión que nunca llega, ya tus fuerzas están minadas, la decepción en tu corazón ha hecho mella.

Me arrodillo pausadamente y dejo que la tristeza cubra mi mente, aspiro lentamente la nostalgia y exhalo de golpe parte de mi añoranza, al mismo tiempo que el pasado me inunda con tu recuerdo, vuelven los días felices porque me sabía tuya. 

Sé que te pierdo y aún así... me mantengo inmovil.

37/52 >> Ventana //Perfume <<

Gracias por la imagen, Sindel