17.5.11

Las tres brujitas

Hace un tiempo el gato Barnabé y la bruja Paloma, prepararon la poción de la bondad para convertir a las tres brujas malas Yema, Yoma y Yuma, en brujas buenas.
 
Pero ahora la gran pregunta es ¿Cómo hacer para que las tres brujas tomen la poción de la bondad?
En busca de una solución, el gato Barnabé les pidió a todos los habitantes de Villa Encanto que pensaran  ideas para darles la pócima de la bondad a las brujas.

¡Yo puedo preparar unos deliciosos pastelillos de chocolate mezclados con la pócima de la bondad! – Sugirió la jirafa Florina – ¡nadie puede resistirse a mis ricos pastelillos!
Como a todos les pareció una buena idea, Florina horneó un gran pastel e invitó a las brujas a su casa, pero las cosas no salieron bien porque el sabor de la pócima de la bondad era tan amargo que no pudieron ni siquiera tragar el primer bocado.

Bufff…coff… ¡que pastelucho más amargucho! – Exclamó Yema arrugando la cara.
Aurghhhhh…. ¡Nunca había comido algo tan feo! – gritó Yoma tomando una jarra completa de agua.
Borg…. ¡Eres la peor pastelera de pasteles de Villa Encanto Florina! – Afirmó Yuma sacando la lengua.
¡No se dice pastelera de pasteles! – Dijo  enfadada Yema a Yuma – ¡se dice pastelerucha de pasteluchos!

Y en ese momento Yema Yoma y Yuma comenzaron a discutir sobre cómo se le debe llamar a un pastelero. Hicieron tanto escándalo que todos en Villa Encanto tuvieron que tapar sus oídos el resto del día y pensar en otra solución porque el plan de los pastelillos de chocolate no había funcionado.

Al día siguiente Barnabé reunió nuevamente a todos los habitantes del pueblo y esta vez Mirringo, el gato más presumido de Villa Encanto y dueño de la exclusiva tienda de perfumes “El gato Elegante”, propuso una nueva idea.
Agregaré unas gotas de la pócima de la bondad a una botella de perfume luego se la obsequiare a las brujas y problema arreglado.

Dicho y hecho, muy pronto las tres brujas recibieron el fino perfume, pero al destapar la botella su olor era tan desagradable que la arrojaron enfadadas al suelo.

¡Fuchi! ¡Qué perfumucho más feucho! – Exclamó Yema tapando su nariz.
Aaachiií… ¡Ese perfume tan apestoso me causa alergia! – Dijo Yoma estornudando.
Uaug… ¡Mirringo eres el peor perfumero de perfumes de Villa Encanto! – dijo Yuma sacando la lengua.
¡No se dice perfumero de perfumes! – Dijo muy molesta Yema a Yuma – ¡se dice perfumerucho de perfumuchos!
Y en ese momento Yema, Yoma y Yuma dieron inicio a una nueva discusión sobre como se le debe llamar a un vendedor de perfumes. Pasaron el resto del día haciendo tanta algarabía que todos en Villa Encanto estaban al borde de la locura.

Durante el resto de la semana muchos en el pueblo intentaron darles la pócima a las brujas de diferentes maneras: en una crema bronceadora, en un tarro de talcos para los pies, con chiles muy picantes entre otras cosas, Pero nada funcionó y al final las tres brujas siempre terminaban enfadadas y haciendo más y más travesuras.

En Villa Encanto todos estaban cansados pues no sabían que más hacer para darle la pócima a las brujas.
¡Nos rendimos! – Exclamaron todos derrotados - ¡Ya lo hemos intentado todo!
¡No, aún no lo hemos intentado todo! – Exclamó Barnabé sin darse por vencido.
¿Qué se te ha ocurrido ahora Barnabé? – Preguntó Paloma.
¡Lo que debimos hacer desde un principio! – Respondió Barnabé  - ¡Hablar con las tres brujas!
¿Hablar? – se preguntaban todos en el pueblo mirándose las caras.

Así que de inmediato Barnabé salió en búsqueda de las tres brujas Yema, Yoma y Yuma para hablar seriamente con ellas. Recorrió todo el pueblo de arriba abajo hasta que las halló saltando sobre el tejado de una casa.

¡Todos en Villa Encanto estamos a punto de enloquecer! – dijo Barnabé a las brujas.
¿A causa de qué? Preguntó Yoma.
¡A causa de sus travesuras y maldades! – respondió Barnabé.
¡Pero nosotras no hemos hecho ninguna travesurucha ni maldaducha!  – Exclamó Yema.
Convertir los zapatos en patines no fue divertido para la araña Tarantela, ni tampoco convertir la escoba de la bruja Molola en monstruos comelones, ni el sombrero de paloma en un bote de basura, ni saltar sobre los tejados de las casas entre otras cosas.

Pero… no era nuestra intención molestarlos ni un muchito – dijo Yema.
¡Solo queríamos jugar juegos y divertirnos! – añadió Yuma.
¡Pues no deben volver a hacer esas travesuras! – Exclamó Barnabé – ¡hay muchas formas para divertirse sin molestar a los demás!
¿cuales son? – preguntó Yoma.

Con lápiz y papel en mano, Barnabé y las tres brujas escribieron una larga lista de actividades para divertirse sanamente.

Muy Pronto La tranquilidad regresó a Villa Encanto pues ahora Yema, Yoma y Yuma juegan en el parque de diversiones, practican deportes, visitan los museos, actúan en obras de teatro, inventan recetas de cocina y hacen muchas otras cosas divertidas sin molestar a nadie.
Yema, Yoma y Yuma no eran realmente brujas malas, así que no necesitaron la pócima de la bondad, hablar de manera franca y seria fue la mejor solución que se le ocurrió a Barnabé para hacerles entender que su comportamiento no había sido el más adecuado.

Mónica Flórez
Abril 25 de 2011

3 comentarios:

  1. Gracias preciosa, que alegría... Me gustó, mira por donde, ahora me estoy leyendo cuentos totalmente distintos a los que leìa de pequeño...
    Un beso.
    Esperando por el próximo me quedo... :)
    Lo comparti en face, para que mis contactos tengan la posibilidad de leerlo también.
    Bye

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  2. Gracias por compartirlo amiguito
    estoy pensando en lo que me propusiste de incluír cuentos propios, estoy animada a hacerlo.
    Cuando pequeña mamá invenetaba unos de el gallito Benajmín y del burrito cachetón, seguro tomaré los personajes principales y escribo algunos.

    Cuidate amiguito
    besitos

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  3. Nada me haria mas feliz, Cositas, que poder poner en el blog, unos cuentos tuyos...
    Los pondríamos en Jaula de Oro....
    Un beso muy fuerte chiquilla
    Se te adora en Vigo :)

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