Había una zorra que nunca había visto un león.
La puso el destino un día delante de la real fiera. Y como era la primera vez que le veía, sintió un miedo espantoso y se alejó tan rápído como pudo.
Al encontrar al león por segunda vez, aún sintió miedo, pero menos que antes, y lo observó con calma por un rato.
En fin, al verlo por tercera vez, se envalentonó lo suficiente hasta llegar a acercarse a él para entablar conversación.
Moraleja:
En la medida que vayas conociendo algo, así le irás perdiendo el temor. Pero mantén siempre la distancia y prudencia adecuada.
Linda reflexión Zipi
ResponderBorrarEn la medida que conozcas algo, pierdes el temor
:)pero, siempre con precaución
Gracias :)
Eso es, siempre hay que mantener la opción de la duda. Que quede siempre un resquicio por donde poder huir...
ResponderBorrarCositas, besos para ti, a montones ;)