Erguida y abatida se dispuso en el borde del acantilado
con sus pensamientos agitados en pleno océano ....
y una voz ametrallando con insistencia
haciendo preguntas de difícil respuesta :
con sus pensamientos agitados en pleno océano ....
y una voz ametrallando con insistencia
haciendo preguntas de difícil respuesta :
–¿Qué haces?
–¡No lo sé. Pienso!
–¿En qué o en quién piensas?
–Pienso en ....
¿Cómo hacer para olvidarlo?

Nada, a veces no podemos controlar los pensamientos. Sólo queda esperar al borde del acantilado a que el viento se lleve los recuerdos. Después queda regresar para un nuevo tiempo.
ResponderBorrarMe gusta como lo has llevado con tan pocas palabras.
Mil besitos, Verónica.
Pues no lo pienses mucho, la vida merece la pena, de veras.
ResponderBorrarUn abrazo.
No se puede olvidar pero se puede perdonar y hacer un camino nuevo que posiblemente nos depare muchas sorpresas.
ResponderBorrarUn cariñoso abrazo,
No somos dueños de los pensamientos, son los que se apoderan de nuestra mente y los que afloran cuando menos lo pensamos siguen ahí, inquietos, y cuando son negativos, martirizándonos.
ResponderBorrarUn beso.
Quizás el olvido no sea posible del todo, pero sí saber ver las cosas con la calma suficiente para no llegar a situaciones extremas.
ResponderBorrarBesos dulces.
Cuándo difícil echar en el olvido, a quien se quiere, y no responde el amor que se le ofrece. Un abrazo. Carlos
ResponderBorrarPreciosa imagen!, revela mucho arte.
ResponderBorrarY tus palabras se adecùan sin igual.
En cuanto a la incertidumbre de la pregunta existencial, me darìa mil razones que aùn me mantienen de pie, que me hagan sonreir y no llorar, y buscarìa en otro horizonte lo que tanto anhelamos con el corazòn.
Un fuerte Abrazo Verònica
con todo cariño!
Dicen que el universo tiende al olvido, así que lo dificil sería el recuerdo. Aunque algunas veces los recuerdos molestos se niegan al olvido, tarde o temprano se irán desvaneciendo.
ResponderBorrarMe gusta mucho esa imagen que elegiste, combina tan bien con lo que escribiste. Se nota que alguien la sostiene, para que no se caiga.