No estaba lista, aún así, me decidí a abrir el estuche de madera que guarda tus recuerdos, me heló la sangre y sentí un golpe seco en el bajo vientre, me encontrarme de golpe con el anillo de compromiso que me entregaste... año y medio de tu partida y no te supero... Siento una infinita soledad...

Necesito mis espacios, mis momentos para maldecir y gritar, qué vida tan hija de pu
ResponderBorrar¿A dónde van?
ResponderBorrarSilvio Rodríguez
¿A dónde van las palabras que no se quedaron?
¿A dónde van las miradas que un día partieron?
¿Acaso flotan eternas, como prisioneras de un ventarrón
O se acurrucan, entre las hendijas, buscando calor?
¿Acaso ruedan sobre los cristales, cual gotas de lluvia que quieren pasar?
¿Acaso nunca vuelven a ser algo?
¿Acaso se van?
¿Y a dónde van?
¿A dónde van?
¿En qué estarán convertidos mis viejos zapatos?
¿A dónde fueron a dar tantas hojas de un árbol?
¿Por dónde están las angustias que desde tus ojos saltaron por mí?
¿A dónde fueron mis palabras sucias de sangre de abril?
¿A dónde van ahora mismo estos cuerpos que no puedo nunca dejar de alumbrar?
¿Acaso nunca vuelven a ser algo?
¿Acaso se van?
¿Y a dónde van?
¿A dónde van?
¿A dónde va lo común, lo de todos los días?
¿El descalzarse en la puerta, la mano amiga?
¿A dónde va la sorpresa casi cotidiana del atardecer?
¿A dónde va el mantel de la mesa, el café de ayer?
¿A dónde van los pequeños terribles encantos que tiene el hogar?
¿Acaso nunca vuelven a ser algo?
¿Acaso se van?
¿Y a dónde van?
¿A dónde van?
¿Y a dónde van?
¿A dónde van?
Gracias por los mensajes que me dejaron y por tolerar de alguna forma mi mal comportamiento
ResponderBorrarAbrazos