Gracias Torito

ESTUCHE DE NOCHE Y PLATA
(Toro Salvaje) 

Muda y desierta. Pura y guapa. La madrugada es un estuche de noche y plata. Late y sueña. Acoge y abraza. Me gusta su paz. Me gusta su magia. Es un beso del tiempo. Es una caricia del alma.

28.2.23

Esas noches de locura en la guardia nocturna


El paciente, en un acto heroico me dijo:
— Doctora, permítame, me haré cargo de ese moscón —  agradecí ese gesto de caballerosidad, su mujer observaba desde fuera con una mirada que atravesaba el cristal y llegaba hasta donde me encontraba.

Cogió el sobre donde venían los resultados de sus análisis y empezó a abanicar de forma aparatosa; y por más que el hombre ventilaba intentando espantar al bicho, éste había decidido que estaba muy bien allí, fastidiándonos. Yo seguía preguntando, anotando y espantándola con la mano izquierda.

''Los designios de Dios son inescrutables'', quiera él que esta pobre mortal cuestione sus decisiones. 
En un movimiento violento, la mosca azotada por mi mano salió volando y fue a estrellarse en el ojo del paciente, todo sucedió como en cámara lenta.

— ¿Pasa algo, Don Ernesto?, (soporté estoicamente la risa cuando me di cuenta de lo que ocurría) lo veía incómodo y lloroso
— Ay, Doctora, creo que abaniqué muy fuerte y se me metió la mosca en el ojo
— Pero, ¿cómo?, venga, Don Ernesto, vamos a lavarlo.

Quise pasarlo al segundo consultorio, en ese momento asoma su carita el otro paciente que aguardaba — Doctora, aquí espero, no se preocupe — Ya regreso, señor — 

Nos dirigimos a urgencias y estaba saturado, la noche estaba siendo muy movida, no había ninguna cama disponible, buscaba a mi enfermera y brillaba por su ausencia, reconduje a Don Ernesto hacia los baños de caballeros, él iba con los ojos cerrados intentando seguirme el paso.

— Doctora, que me caigo, mejor deme la mano —  así lo hice, lo llevé por el corredor (pasamos delante de su mujer y ninguno se dio cuenta) y entramos al baño de caballeros.
— A ver, Don Ernesto, tiene que lavarse, ahora vuelvo por usted, voy a buscar a la enfermera para que le haga un lavado de ojo.
— Gracias doctora
Me di la vuelta y custodiando en la puerta se encontraba su mujer con mirada matadora.
— Señora, quédese con su marido mientras busco un área para hacerle un lavado.

Cuando ya tenía todo acondicionado y la enfermera lista, regresó el hombre (bien sujeto) de la mano de su esposa, seguía con la irritación en el ojo, la enfermera lo observó y le dijo — ¡Ay señor!, ¿cómo le explico?, tiene una enorme pata de mosca en el ojo.
Le expliqué lo que le iban a hacer y que posteriormente lo esperaba en el consultorio, la mujer seguía con su mirada matona
En el segundo consultorio se encontraba el otro paciente, sentado en la cama y haciendo columpio con sus pies descalzos. Sí, definitivamente, la noche fue muy larga...


Hoy nos dirigimos al blog de Campirela que, con prisas nos convoca; y este es mi aporte para la dinámica

30 comentarios:

  1. Cuanta mas prisa tenemos mas cosas se acumulan, es el momento de ir despacio. Un abrazuco

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  2. ajajjaja, muchas gracias Verónica, desde luego qué paciencia por parte del señor de la mosca y del otro paciente que esperaba columpiándose en el borde de la cama. Las prisas no son buenas , pero hete aquí ellas son las que nos rondan cada dia.
    Muchas gracias, por tu participación el jueves subiré la lista de participantes.
    Te deseo un buen día. Besos

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    1. Buenas o malas no lo sé, pero es lo que es; y alguien tiene que hacerlo
      Abrazo

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  3. Ay, si le metes la mosca a la esposa... entonces sí que hubiera sido larga.
    Aquí puede entrar el sconpañante a la consulta ¿ ahí no se puede?
    De est de prisas, tú podrías escribir un diario, no?
    Besoo

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    1. La mujer se hubiese quejado de la mosca, no intentaría espantarmela.
      Solo un acompañante si sin menores o adultos mayores. Son medidas covid, Gabiliante, aun se siguen.
      Sí, es una pasada lo que ocurre, más en guardia nocturna.
      Besos

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  4. Qué mala pata (nunca mejor dicho), jajjaaja
    Besos.

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  5. Yo había oído de una mosca en la oreja, pero no en el ojo :) En tu trabajo las prisas están a la orden del día, o de la noche en este caso.

    Besos dulces Mi Verito.

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    1. En cualquier lado se te puede meter una mosca, en una ocasión me llegó una paciente que se sentía molesta, al revisarla profundamente, se le había colado una mosca en el interior de sus partes nobles. Al día de hoy, no tengo idea de cómo fue a parar allí.
      Beso

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    2. Esa sí que era una mosca atrevida, aunque hay cosas increíbles que suceden en los hospitales o que se ven, mejor dicho.

      Un beso dulce más Mi Verito.

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    3. En todos lados, tengo un amigo médico, fortachón y guapito, atiende un consultorio anexo a una farmacia y las mujeres van e insisten que las inyecte, pero no lo necesita, les dice él, pero es para aliviarme más rápido, le responden y él, es que, no es necesario; y entonces, me desnudo para que me revise nuevamente, doc¿
      Y él todo apurado que me cuenta asustado
      Beso

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    4. Y luego dicen de los hombres :)

      Besos dulces Mi Verito y dulce fin de semana.

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    5. No creo que en la actualidad alguien diga de los hombres, o solo como mera descarga de responsabilidad, o algo de eso, pero no por cierto, los tiempos han cambiado, pero la fama ya la tienen bien arraigada, así que, toca apechugar
      Besos

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  6. Por mi especial condición de multipatológico de enfermedades diversas, acudo con frecuencia a esas citas donde veo al equipo sanitario, casi siempre, al borde del estrés final. Admirable, siempre, para mí son mis héroes. El relato, estresante, tal cual lo veo siempre que voy. Lo de las miradas de la joya conyugal, para nota.
    Ah, la música, me encantó, me hice un esguince en la pierna derecha intentando seguir la marcha.
    Gracias por este rato, Verónica.

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    1. Amigo Enrique, gracias
      Las muradas son entendibles, era propiedad privada:)
      puedes bailar sentadito
      Abrazo

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  7. "Vísteme despacio que tengo prisa" dice el dicho.
    Aquí hubo de todo, bicho volador, suspicacias por parte de la mujer de Don Ernesto, cama-columpio y ajetreo...
    El moscón en el ojo y el mosqueo en la mujer. jajajaja.
    Saludos.

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  8. Por suerte, no apareció otra mosca, para meterse en el el otro ojo del paciente. O en un ojo de la esposa del paciente.
    ¿A qué se debía esa actitud de la esposa? ¿Celos de la médica?
    Muy buen relato para este jueves. Besos.

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    1. Anda, la esposa hubiese hecho un escándalo
      Eso es común por acá, Demiurgo, la actitud se debe a que me ayudó con la mosca y, al ser el hombre ''propiedad'' de su esposa, pues nada tiene que andar haciendo ayudando a otras mujeres, es simple posesión, que a ellos les encanta, eh., cosas raras suceden
      Besos

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  9. Me imagino que las noches en la guardia serán moviditas y llenas de urgencias, aunque no necesariamente graciosas como las que cuentas jeje. Un abrazo

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  10. ...pero yo me he reído mucho imaginàndome la cara de la esposa, me imagino que el pobre señor no tanto, jajaja

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  11. El señor andaba en su rollo, hasta que se dio cuenta, luego no sabía dónde meterse, pobre, jajaja

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  12. Pobre mosca... Al menos no te exigió que le implantases la pata arrancada :)

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