Como mínimo fue hace unos doce años, la que suscribe era menor en aquellos tiempos, latosa e irreverente, pasaba por una etapa crítica en mi vida (secuelas de bullying).
Madre, aún y por poquito seguía casada, otro dato más pa'l costal de mi desazón; yo a todo ponía peros, lo hacía difícil para la persona que estaba cerca, a Madre mucho más. ¡Santa paciencia!.
— Haré unas compras
— Te acompaño. No tanto porque quisiera salir, era por no quedarme con padre
— Desayuna, ¡hazlo!, por favor, que serán varias cosas
— No me apetece
En un ambiente relajado fuera de casa, empecé a ponerme pesada, me sobrecogía esa atmósfera de serenidad casi absoluta al estar con ella; y busqué la forma de fastidiarla, a veces creía lograrlo, estaba equivocada.
— Tengo hambre, lo solté con la última (aparente) calma que me quedaba
— ¿Qué te apetece?
— Un croissant y jugo verde, no pudo disimular su carita de asombro
— Es temprano para eso, ¿otra cosa?
— No, solo eso
La hice dar vueltas buscando lo más parecido a lo que pedía; y cuando casi lo consigue
— Mejor quiero unas galletitas
— Había galletitas donde estábamos
Volvimos y al llegar, descendí del auto y me adentré a comprar las galletitas, no siempre iba sola, en esa ocasión sí, de repente y de la nada apareció la mami, (con el auto) casi derribando la puerta del local, me hizo señas y mi primer pensamiento fue ignorarla, pero algo vi en su expresión que dejé las galletitas en caja y corrí hacía ella.
Apenas montarme y cerrar la puerta y la mami aceleró; y de vez en cuando observaba por el retrovisor a las tres enormes camionetas negras que venían siguiéndonos; y a pesar del miedo, cuidaba de los pasos de cebra, flechas, señalizaciones, etc. y cada vez que nos acercábamos a un semáforo la escuchaba murmurar, ''que no cambie, que no cambie'', hasta que uno de ellos cambió; y en ámbar dio vuelta a la izquierda para ir a pasar al lado de una patrulla que le indicó el alto, no siempre sucede, pero esa vez, la mami hizo caso omiso la primer cuadra, en la segunda se detuvo, pero lo hizo cuando se dio cuenta que los hombres que nos seguían se siguieron de largo.
— Identificación y documentos, por favor
La mami le comentó que nos venían siguiendo, les señaló los vehículos, les dijo de las veces que nos cortaron el paso, las armas, los montones de hombres...
— Identificación y documentos, por favor
— ¿Me está escuchando?
— Identificación y documentos, no lo vuelvo a repetir
— Y si no, ¿qué?
— Tendré que remitirla
— Quiero ver que lo haga
Y se puso en marcha con dirección a la casa (con tres patrullas detrás). Días después el policía recibió una citación por incumplimiento; y yo, la certeza que la infinita paciencia de la mami no era privilegio de cualquiera.
Cabrónidas ofrece, generosa y desinteresadamente algunas ideas sueltas, que en su momento fueron sucesos conectados para quien desee desarrollarlos, es algo nunca visto por mí. En mi caso y de las cinco opciones me decanto por la segunda, con unos pequeños cambios para encajarla en mis recuerdos.
También ha fluido para el tema de los Jueves de relatos, con una extensión superior que espero sepan disculpar. El tema es, ''Eventualidades''; y está organizado por Neogéminis.


Me maravillan los relatos de vuestro "jueveando", Verónica.
ResponderBorrarSolo un comentario breve (es tu espacio), ¡cómo cambiamos de opinión con los años sobre como actuar antes el mismo problema o a qué lado estés de él!
Feliz martes y, ya sabes, no dejes de escribir nunca.
Por supuesto, Enrique, culpamos a los padres por su ruptura y más cargamos la mano a uno de ellos, cuando resulta ser el más inocente.
BorrarMi etapa adolescente fue crítica, tanto para mí, como para quien estaba conmigo, afortunadamente ya ha pasado.
Intento no hacerlo, gracias
La paciencia es la virtud de unos pocos. Y encima sirvió para poner en su sitio al poli.:)
ResponderBorrarA mí me sorprende que, con una mano en la cintura y sin gota de expresión puede mandarte a paseo sin más :)
BorrarLa mami es toda una heroína, pero con los hijos toda buena madre tiene paciencia y más.
ResponderBorrarBesos dulces Mi Verito.
Hay sus ratos que no nos caemos bien, pero son poquísimos
BorrarBeso
Las veleidades siempre nos acompañan. Un abrazo. Carlos
ResponderBorrarEspero que no siempre, Carlos Augusto
BorrarAbrazo
Muy interesante tu relato, pero me gustaría que me dijeses que es el jugo verde, creo que será un zumo , pero no sé el verde a que se refiere.
ResponderBorrarPor lo demás el tesón de una madre es infinito.
Un saludo, feliz semana.
Hola, Campirela, el jugo verde lleva, piña, apio, nopal, perejil, toronja, espinaca y puedes endulzarlo a tu gusto, es ideal cuando vas a las prisas y no consumes los suficientes nutrientes
BorrarAbrazo
Muchas gracias, por la aclaración desde luego vitaminas lleva muchas . Besos.
BorrarSon muy prácticos cuando no hay tiempo para más
BorrarBesos
Yo de adolescente era casi imposible de dominar... y me temo que ahora también, jajjajajaa
ResponderBorrarSanta paciencia conmigo!!!
Besos.
Yo también, Torito; y así moriré
BorrarBesos
¡Qué paciencia la de tu madre! 5oda una heroína. Me encantó leer esta anécdota que emana de tus recuerdos. Besos
ResponderBorrarFue hace mucho tiempo, Myriam
BorrarBeso
¡Qué paciencia la de tu madre! 5oda una heroína. Me encantó leer esta anécdota que emana de tus recuerdos. Besos
ResponderBorrarHola Verónica. Agradezco tu participación con un relato que nos sumerge en una escena descrita como una película, con las sensaciones de los personajes explícitas y definidas. No hay problemas con la cantidad de palabras si la narrativa lo amerita. Un abrazo
ResponderBorrarGracias, Neogéminis, cosas pasan por acá
BorrarAbrazo
Una oda a la paciencia materna.
ResponderBorrarPerfecto.
Gracias, Tracy
BorrarAbrazo
Campirella me ahorró preguntar por el jugo verde.
ResponderBorrarSi se pasa de palabras tu relato, está justificado. Porque es dinámico, cuenta una historia.
La paciencia no era para todos, para la hija. No para policías que no escuchaban.
Que buen relato.
Besos.
El jugo verde es muy común por acá
BorrarPues gracias, Demiurgo, no me había sucedido antes y era algo que no sabía cómo manejar
La paciencia es una virtud de la cual carezco
Besos
Cómo, con el tiempo cambia de perspecgtiva de un suceso. Yo una vez me ofendí por una multa de tráfico, tras luchar, vi que no había nada que hacer. Ahora pago, y punto.
ResponderBorrarLa realidad es que conducir con un día de retraso en renocar el carnet de onducir estáprohibido. En mi caso, los hay muy complejos e importantes.Un abrazo
Sí, también me ha tocado pagar alguna infracción, pero si estás en riesgo, no hay excusa para no escucharte
BorrarAbrazo
la adolescencia es de por si problemática y caprichosa, Tu mamá todo un compendio de paciencia Un abrazo
ResponderBorrarDe casa soy a la que peor le llegó, rodolfo
BorrarAbrazo
Aunque se percibe un cierto enfrentamiento con la mami, continuado, aquí se percibe claramente una cierta y no poca admiración. De lo cual me congratuló. Lo de ñas galletitas podría haber sido apocalíptico , me temo, con los papeles invertidos.
ResponderBorrarLa mami no sólo tiene paciencia, tiene temple, sosiego y calma en las situaciones extremas, que es cuando hace falta.
Tres coches negros, persiguiendo no 3s cualwuier cosa.
Beso, Vero
No creas, me las está cobrando, de repente se le ocurre que quiere algo de un extremo de la ciudad y otra cosa del otro extremo.
BorrarYo no tengo paciencia, o es muy limitada y me llevo bien con situaciones complicadas, ahí vamos.
Besos
han escuchado eso de , si la luna quisieras , la luna te traeria. No se si sera posible, pero lo intentara.
ResponderBorrarNo, no la había escuchado, pero es bonita
BorrarAbrazo
¡Vaya cantidad de peripecias! :) Mejor si te hubieras quedado en tu casa, a pesar de la compañía. Espero que no se te atragantaran las galletitas :)
ResponderBorrarUn abrazo.
Esas son cosas cotidianas por acá, el único respiro es que no te pasan tan seguido, no a las mismas personas
BorrarLas galletitas se quedaron en caja, no hubo el tiempo de pagarlas
Abrazo