De un tiempo a la fecha, cada vez que me introduzco en mi interior, siento un panorama negrísimo que va subiendo y cubriéndome todo.
Veo las huellas que antaño dejaron mis pies descalzos... ahora son trozos de alas marchitas que en el pasado acurrucaron mis sueños.
Y entre toda esa oscuridad, también siento una brisa dulcísima que sopla en mi corazón y es en ese momento... por un instante, siento tu beso y el aroma de tu aliento que me envuelve completa... empujándome hacía adelante.
Y me pregunto... ¿Cuándo es suficiente para dejar que te marches?.
