— Padre, le preguntaré a la mami qué quiere de regalo.
— Suerte con eso.
Días después...
— ¿Qué quieres de regalo de cumpleaños, mami?
— Nada
— No, en serio, porfis, dime.
— Hmm, invítame a ver una película
— ¡Bien...! —, sonreí triunfante ante el fracaso de quien con anterioridad lo había intentado, — ¿Y cuál quieres ir a ver?
— La que quieras —. Ante mi confusión, la mami disipó
mis dudas.
— Quiero tu compañía, no importa la película, pero quiero que la veamos
en tu habitación y obviamente, ésta tiene que estar limpia y ordenada.
— ¿Podemos llegar a un acuerdo, ma?
— ¡Bien...!, vuelve a preguntar
— ¿Qué quieres de regalo de cumpleaños, mami?
— Nada.
— Ohh, está bien, veremos qué se pueda hacer.
El tiempo se me vino encima y la noche previa la habitación seguía en las mismas, la mañana siguiente salí de mi habitación con un cartelito en mi mano, feliz de lo que había elaborado mi mente perversa, estaba oscuro, aún no daban las cinco, terminé de pegarlo en mi puerta y me quedé admirándolo, ‘’Sí que soy buena’’, me dije.
‘’A quien corresponda
Lamento el inconveniente que eso puede ocasionar
la habitación está siendo inventariada, por tal motivo,
con gusto le atenderé en la sala familiar.
Por su comprensión, gracias’’.
Me di vuelta y pude distinguir que la mami también había colocado con antelación un aviso.
‘’Esto me va a doler más a mí que a ti
Debido a problemas de fuerza mayor
la persona que funge como madre
se encuentra en pre jubilación
de su actual puesto.
Dicho trámite y la intervención del sindicato
le impiden en adelante y de forma indefinida
realizar cualquier labor.
Por su comprensión, gracias’’
¡Mami...!, no puedes jubilarte, ¿mami?, abre la puerta, ¡MAMI!.
¿Mami?.
