El día se volvió gis, la noche es de una oscuridad brutal, abrazada a mi almohada me permito llorar... llorar por ese grito ahogado que nubla mi existencia. Abrazada a tu ausencia, al dolor en el pecho que no me deja respirar y el nudo en la garganta que atora mi voz para no gritar que tu ausencia me desgarra. Por el camino cuesta arriba y completamente sola que tengo que avanzar, por las noches sin consuelo en las que tu recuerdo penetra hondo en mis retinas y vuelvo a llorar... y después de llorar millones de gotas sobre mi cuerpo caigo vencida.