Gracias Torito

ESTUCHE DE NOCHE Y PLATA
(Toro Salvaje) 

Muda y desierta. Pura y guapa. La madrugada es un estuche de noche y plata. Late y sueña. Acoge y abraza. Me gusta su paz. Me gusta su magia. Es un beso del tiempo. Es una caricia del alma.
Mostrando las entradas con la etiqueta Uno de esos días. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Uno de esos días. Mostrar todas las entradas

17.3.23

Uno de esos días


— Ma, me acompañas a la farmacia, voy por el medicamento de padre
— Mmm, diría que no, pero sé que igual vas a ir, bien, vamos

Fuimos a la farmacia por el medicamento de padre, había mucha gente, muchos autos, tuve que bajarme y esperar turno, la mami siguió buscando estacionamiento. Pasó una hora y la mami no volvía, le llamé y le pedí que se apresurara, que delante solo quedaban treinta personas, ella me respondió que se había estacionado mucho muy lejos, que iba en camino, la presioné y le pedí que me trajera hielo para la insulina de padre, ella me dijo que tardaría en llegar, que viera si me podían cuidar el lugar y saliera a comprar una bolsita afuera con la señora que vende las frutas, le dije que no podía, que me lo consiguiera ella y que no se demorara o perdería el lugar.

Media hora después, la mami llegó, me llamó y me dijo que no estaba la señora de la fruta, le respondí que, obvio no, que por eso le había pedido que me trajera hielo, ella dijo, pero no me dijiste que no estaba la señora; ya mami, consigue hielo, ¿dónde quieres que lo consiga?, tardaré mucho, me dijo, la presioné y le dije que no se demorara, que delante mío solo había quince personas. ¡Verónica!, tenías que haberme dicho que la señora no estaba (cuando me llama así es que la cosa es seria), no sabes expresarte; ya mami, apúrate.

Veinte minutos después, estaba sentada esperando mi turno, la mami se puso al lado, me observaba, sonreí porque sabía que lo había conseguido. Ella me puso una bolsa de veinte kilos de hielo en los muslos, sentí el peso extra e intenté discutir.
— Es lo que pude conseguir, eso pasa por no saber expresarte; y agradece que no te traje la de treinta kilos.

El señor que iba delante mío, un adulto mayor voltea y me dice — Eso es mucho hielo — solo sonreí y me dice — No se preocupe; yo le ayudo — No señor, gracias, así está bien — No, permítame ayudarle — Yo sentía que le daría un infarto si cargaba esa bolsa — Así está bien, señor, gracias — Ah; ya sé, usted es de esas femeninasnazis o como se llamen, está bien, hágalo sola; y me dio la espalda.

De regreso, por alguna de las viejas calles tomó esta fotografía


Esta semana vamos con Molí y la fotografía almacenada # 12