6.3.11

Las locuras de la momia Neferi


El verano pasado Barnabé, la bruja Paloma y todos sus amigos fueron a la playa encantada, donde siempre brilla el sol, la arena es de color dorada y el agua del mar es azul cristalino.

¡Viva! ¡Viva! ¡A mí me encanta la playa! ¡Me encanta la playa! – Parloteaba Peter el lorito pirata revoloteando de un lado a otro.

¡Yo adoro el sol! – Afirmó saltando de puntitas sobre la arena caliente Lucecita el hada de las sonrisas - ¡Uich…Uich…me quemo…me quemo…!

¡Por los bigotes de un marrano! – Exclamó Vicente lanzándose al mar y bañando a todos con su trompa -¡Jua, jua, jua, jua! ¡No hay nada mejor que un fresco chapuzón!

¿Quieren hacer algo realmente divertido? – Preguntó Barnabé flotando sobre el mar en su sombrero invisible.

¡Si, si, si, si, si! – Contestaron todos a la vez.

¡Entonces construyamos castillos de arena! – Propuso el gato Barnabé.

¡Hagamos también barcos y toboganes! – Insistieron las gallinas Lola y Luna mientras se deslizaban por el cuello de la jirafa Florina – ¡No, mejor una pista de baile!... ¡No, mejor hagamos una gran fiesta con arena!….Cloc, cloc, cloc.

¡Ham, Hum!... ¿de qué hablan? – interrumpió Florina, la jirafa, totalmente despistada.

Si dejaras de usar esos audífonos por un momento sabrías de qué estamos hablando Florina – ronroneó amablemente el gato Barnabé.

A diferencia de todos, la momia Neferi, no estaba de acuerdo con hacer castillos de arena, ni barcos, ni toboganes, ni mucho menos pistas de baile. ¿Saben porque?...pues porque Neferi es la más perezosa de todas las momias que conozco.

¡No, no, no! ¡Yo no quiero hacer castillos! – Resongó la momia con cara de pocos amigos – prefiero tomar el sol y beber una granizada de aullidos con telarañas aunque…ya no las hacen como antes.

Entonces a la bruja Paloma se le ocurrió una idea para que la momia dejara a un lado su pereza:
¡Aquel que logre hacer el mejor castillo de arena recibirá un premio muy especial! – les dijo a todos.

¡Juuumm!…Con que un premio muy especial... - pensó la momia Neferi

¿Qué es, Que es? – Preguntó Lucecita con curiosidad - ¡por favor Paloma…dinos!

¡Es una sorpresa! – Le respondió la bruja – lo mejor de todo es que el ganador podrá compartir su premio si así lo quiere.

¡Entonces yo haré el mejor castillo! – Exclamó Neferi – ¡así que prepárense porque yo seré la ganadora!

¡Eso está por verse! – dijo Lucecita mordisqueando su varita – ¡ups!…volví a confundir mi varita con un caramelo…

¡Bien amigos!... ¡comencemos! – Exclamó Barnabé sacando de su sombrero palas y cubetas para todos.

Todos comenzaron emocionados a hacer sus castillos de arena, pero la momia Neferi planeaba hacer otra cosa.

Ji, ji, ji – rió Neferi en voz baja – tomare prestada la varita mágica de Lucecita y hare el mejor castillo del mundo sin ningún esfuerzo…ji, ji, ji, ji….y sin que nadie se dé cuenta.

Cuando Neferi tuvo la varita en sus manos la agitó diciendo: Varita, varita quiero para mí un hermoso castillo de arena con balcones, ventanas y puertas.

Y ¡Pum!… ¿saben que apareció sobre la arena de la playa?... ¡un inmenso Frankestein vestido de santa!… ¿Lo pueden creer?

¡Que le sucede a esta tonta varita! – Gruñó Neferi moviéndola con insistencia - ¡Ah!… ¡ya se!… ¡quizás esas no eran las palabras mágicas! – pensó.

Neferi agito nuevamente la varita diciendo: Varita mágica, tú que eres la más bonita quiero para mí un hermoso castillo de arena con balcones, ventanas y puertas.

Y ¡Pum!… ¿saben que sucedió esta vez?... ¡apareció Frankestein en traje de baño y con unos patines en línea!… y como Frankie no sabía patinar… ¿se imaginan en que terminó?...pues en un completo desastre.

¡Todos a Correr! ¡Todos a correr! ¡Correr! ¡Correr! – parloteo Peter con ojos saltones.
¡Por las verrugas de Saturno! – Gritó Vicente a toda marcha - ¡astronauta con patines y sin frenoooos!

¡Sálvese quien puedaaa…..! – alerto Barnabé.

Pero ya era tarde y ¡Pum!, el pobre Frankie derribó todos los castillos dejando a todos cubiertos de arena.

Cof…Cof…Cof… - tosía Gusanito sin parar.

Tuff… cruk … ¡tenemos arena en los oídos!…¡y en el pico!…¡y en todas las plumas! – cacarearon las gallinas Luna y Lola.

¿Alguien vio la placa del camión? – pregunto Florentina la jirafa que estaba patas arriba.

¿De donde apareció este bañista chiflado? – remilgó Lucecita sobre la gran panza del elefante Vicente.

¿Qué está sucediendo aquí? – Preguntó la bruja Paloma desconcertada - ¿Alguien me puede explicar?

¡Intento detener a frankesteeeein! – gruñó la momia Neferi colgando de un brazo de Franky – pero me temo que es imposibleeee…. Y ambos fueron a parar al mar.

¡Ufff!… ¡al fin se detuvo!… - suspiró cansada la momia con el agua hasta el cuello.

Neferi – dijo la bruja – presiento que tú tienes algo que ver con este alboroto.

Eeeh, pepepero…queque hago aaaquí – decía el pobre Frankestein - ¿Cococomo… Como aparecí aaaquí…eeen playa eeencatada? – tartamudeo.

Lo siento…todo es mi culpa… confesó Neferi bajando la cabeza – tome sin permiso la varita de Lucecita para construir un castillo pero todo salió muy mal.

¡OooooooH! – murmuraron todos sorprendidos.

¿Por qué lo hiciste? – preguntó Barnabé.

¡Porque nunca antes he ganado un premio! – Dijo tristemente – ¡solo quería saber lo que se siente ser un ganador!

Para ganar debes tener confianza en ti misma Neferi – dijo la bruja – y aún más importante que ganar es intentarlo una y otra vez, y sentirte orgullosa de ello.

De eso no hay duda – suspiró Neferi.

¡No estés triste Neferi! – Dijo Barnabé – Todos debemos aprender de nuestros errores.

¡Construyamos juntos un castillo! ¡Construyamos juntos un castillo! – parloteó Peter sin parar.

¡Sí! ¡Un gran castillo! – insistió Lucecita saltando y mordiendo su varita.

¡Qué gran idea! – afirmó Barnabé

Entre todos construyeron un inmenso castillo, con muchos balcones, ventanas y puertas. Todos se sintieron muy orgullosos y felices pues lo hicieron ellos mismos.

Hicieron un buen trabajo mis queridos amigos, todos son ganadores y recibirán el premio que había prometido – dijo la bruja muy feliz.

¿Quieren saber cuál era el premio?...un día entero de relajación en el exclusivo spa aullidos embellecedores…Uauh… ese sí que es un spa.

Todos estaban muy contentos saltando, revoloteando y celebrando el gran premio, tanta era la felicidad que olvidaron algo…o mejor dicho a alguien:

¡Por la muelas de una araña! – Dijo Vicente - ¿Dónde está Frankestein?

Pues el querido Franky se deshizo de los patines y estaba muy feliz como pez en el agua nadando en el mar.

Después de todo ha sido un día muy divertido – dijo Barnabé – y al parecer tenemos un nuevo amigo llamado Frankestein.

¿Franco qué? – preguntó Florina, que al parecer no se había percatado de lo sucedido.

¡Vamos todos a nadar! – propuso Gusanito deslizándose hacia el mar

¿Qué estamos esperando? – Gritó Lucecita corriendo de puntitas - ¡Todos al agua!

Aquel día, todos jugaron y nadaron pero sobretodo aprendieron que para ganar no debemos hacer trampa o tendremos muchos problemas.

Colorín Colorado
este cuento ha terminado

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